Mejores o peores, todos aprovechan el impulso de su fama previa. Y parece que el público responde: Kiko Rivera ha llegado a embolsarse 9.900 euros por una sesión.
Que se prepare la Virgen del Socorro. El viernes que viene, como plato fuerte del programa de fiestas en su honor, la plaza de toros de Vitigudino (Salamanca) recibirá a Kiko Rivera, el artista antes conocido como Paquirrín, que después de muchos tumbos existenciales parece haber encontrado su lugar en el mundo como discjockey. «Es una profesión que admiro muchísimo, disfruto cada segundo que la ejerzo», ha dicho, y la verdad es que nadie esperaba de Kiko tanta pasión por un empleo. Con su portátil Apple y sus cascos –suele usar unos rojos, muy chulos–, el hijo de Isabel Pantoja pondrá a bailar a la juventud de Vitigudino con músicas tan poco celestiales como su propio ‘Quítate el top’ y, quizá lo más importante, se dejará ver, fotografiar y grabar hasta la extenuación, porque al público le gusta registrar su imagen y colgarla en YouTube para demostrar lo cerca que está de él, mientras de fondo suena la música.


